ACCIONES CLAVE Y PRONÓSTICOS EN EL SECTOR INMOBILIARIO

Por: Cristian Canto Villanueva y Raúl Reséndiz Barragán / Uno Consulting

Después de un año de afectación por una pandemia global sin precedentes, destaca la premisa que “la crisis de unos, son oportunidades de otros”. Ante ello, el sector inmobiliario ha logrado sobrevivir al embate del COVID-19, en adición, y respondido positivamente a las condiciones sanitarias que se fueron generando a consecuencia de la contingencia.

México no ha sido la excepción, los desarrolladores han tenido que realizar acciones concretas y tomar decisiones de trascendencia para adaptarse tan pronto les fue posible a la “nueva normalidad”, perfilando al sector como uno de los protagonistas de recuperación ante la inmensa preocupación por la lenta recuperación de la tasa de empleo y los tipos de interés interbancarios, cuales, según expertos, encontrarán estabilidad hasta el tercer trimestre de 2021.

En consecuencia, la perspectiva económica se mantiene a la espera del verdadero impacto a largo plazo, se espera la fecha de equilibrio de las principales variables macroeconómicas como consecuencia de la crisis sanitaria. Sin embargo, empresarios del sector se muestran, en su mayoría, optimistas para examinar los escenarios post-COVID, partiendo de su intención por detonar la reactivación de la industria a través de transacciones clave registradas durante la pandemia, la inmersión digital en procesos relevantes de cada proyecto e incrementando la credibilidad del esquema de preventa.

Asumiendo que el principal objetivo de los bancos centrales es sostener la economía global con bajas tasas para llevar la recuperación a un largo plazo, en Uno Consulting pensamos que el sector inmobiliario continuará siendo un auxiliar interino para promover bonos de bajo riesgo. Las afores y compañías de seguros han apreciado la sagacidad de la industria para estabilizar su flujo de caja y no es una sorpresa que los inversionistas por rendimiento se están enfocando cada vez más en adquirir bienes inmuebles que puedan asegurarles un mayor nivel de ingresos en el ambiente de recesión en el que nos encontramos.

Entre las acciones clave, se distingue en primer orden, el profundo análisis financiero que los desarrolladores hicieron para identificar el origen del capital y decidir conscientemente el destino de cada peso que participaría en el flujo de cada proyecto, buscando la optimización y mayor eficiencia de los recursos.

Posteriormente, se acentúa la gran capacidad de resiliencia y superación al embate, tras lograr estabilidad en un lapso de nueve meses, encontrando nuevos mercados para ampliar la gama de productos y generar oportunidades de desarrollo.

El sureste mexicano y lo destinos de playa potencian esta propensión, pues se registra un alto número de proyectos que han entendido la importancia de las características antes mencionadas, aunada al compromiso por mantener la calidad de los productos en todos los eslabones de la cadena del desarrollo.

Un fenómeno relevante en el mercado ha sido la preferencia de rentar propiedades, el consumidor antepone adquisiciones temporales, renunciando al anhelo por establecer un patrimonio. Y esto prevalecerá en los próximos meses producto de la incertidumbre.

Como referencia, en Quintana Roo, al inicio de la pandemia, la tendencia de renta pasó de promediar 35% a poco más de 70% en la cúspide de ésta, indicador que al ser detectado, motivó la reestructuración del mercado meta, significando una decisión oportuna.

Otro mercado que crece activamente es la implementación de tecnologías a través de Data Science, lo que ha permitido hacer proyectos inteligentes. Hoy en día, esta vanguardia mantiene la ilusión de facilitar la vida, dotándola de seguridad e higiene, para quienes huyen del contacto humano que propague enfermedades.

La digitalización y la apertura a novedades exploran un campo que si bien, por una parte, hacen proyectos exitosos y audaces, adicionalmente, pueden poner en riesgo el éxito de estos, de ahí que la clave o tendencia a la vista, sea el Big Data.

Es aquí donde encontramos una inmensa oportunidad de desarrollo y reconversión, pues si la información es analizada con inteligencia artificial para llegar a los nuevos estereotipos de consumidor, podremos entender el comportamiento de cada giro inmobiliario.

En un ejercicio preliminar, anticipamos las siguientes oportunidades:

 

·Financiamiento: Creación de alternativas institucionales para estimular la capitalización de proyectos suspendidos previo al COVID-19. Siendo los proyectos cero emisiones y certificados ESG, los más beneficiados para recibir el apoyo.

·Salud: Crecimiento de demanda de atención médica a medida que aumente la oferta de instalaciones de ciencias biológicas, consultorios médicos y viviendas de retiro para personas mayores.

·Industria: La tecnología se establecerá como un giro inmobiliario, con una fuerte demanda de centros de logística y torres de control para producción agrícola, entre otros.

·Oficinas: Reducción en la demanda de oficinas tradicionales. Formato híbrido basado en lo que ya conocemos del Coworking, con base en un 70% de los espacios en meetings rooms.

·Retail: A pesar de la reducción en la demanda de locales destinados al comercio minorista, continuará siendo el giro preferencial de inversión para el mercado privado.

·Vivienda vertical: Ante la reducción de la demanda en el sector residencial y premium, emergerán alternativas de autoalmacenamiento, viviendas más asequibles, aunque de menor tamaño, viviendas para estudiantes, apartamentos con servicios y unidades de alquiler plurifamiliares (Lock-off).

 

Las proyecciones aquí planteadas son un ejercicio de investigación a raíz del comportamiento del mercado, esto con el objeto de mitigar riesgos. Mirando hacia cualquier instancia de recuperación tanto en 2021, como en los años venideros, Uno Consulting está comprometido a generar estrategias adaptativas para que los proyectos obtengan una gran aceptación del mercado, provocando un alto impacto benéfico para la comunidad donde se desarrolla.