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DINERO Y DISEÑO: EL IMPACTO DE LA ARQUITECTURA EN EL VALOR DEL DESARROLLO INMOBILIARIO

Fue en 1980, cuando Luis Barragán recibía el premio Pritzker en la mansión Dumbarton Oaks, haciendo historia como el único mexicano y primer latinoamericano en ser galardonado. Es por ello, que merecen ser citadas algunas palabras de su discurso de aceptación:

“… El arquitecto no debe, pues, desoír el mandato de las revelaciones nostálgicas, porque solo con ellas es verdaderamente capaz de llenar con belleza el vacío que le queda a toda obra arquitectónica una vez que ha atendido las exigencias utilitarias del programa. De lo contrario la arquitectura no puede aspirar a seguir contando entre las bellas artes…”

En dicho discurso, enfatiza el valor del diseño arquitectónico a través de la generación de obras de arte en cada nuevo proyecto. Sin embargo, dicho valor va más allá de su apreciación artística, pues el mayor impacto se presenta en la plusvalía económica.

Al entender esto, Barragán fundó en 1945 la firma Jardines del Pedregal de San Ángel, S.A., junto al empresario José Alberto Bustamante, maximizando las bondades del desarrollo inmobiliario en terrenos, que, para la mayoría resultaban inhóspitos por su abundancia volcánica. Creando así, un ambiente arquitectónicamente armónico, que integraba bellos jardines en las rocas, estableció normas de construcción que prevalecía la importancia del paisajismo y altos estándares en estilo de vida, dando paso a la urbanización residencial que conmocionaría a la Ciudad de México por más de 2 décadas.

Sin embargo, fue hasta 1977, que emergió “Quinta Eugenia”, en la Colonia del Valle, para romper el estereotipo que concebía a la vivienda vertical como residencia popular. Para conseguirlo, Mario Schjetnan y José Luis Pérez Maldonado, entendieron que la afabilidad y deseo de un mercado premium iban más allá de un buen diseño de paisaje, así que decidieron integrar la capacidad plástica de artistas promisorios como Mathias Goeritz y Sebastián, para diseñar juegos infantiles y mobiliario urbano, abasteciendo de arte escultórico a la atmósfera del desarrollo.

Tal apuesta, resume su éxito en un proyecto inmobiliario que vendió todas sus unidades en solo 2 meses después del lanzamiento, impulsando la exploración de propuestas más ambiciosas que prevalecen y construyen nuestras ciudades contemporáneas.

Así pues, en Uno Consulting, se analizaron profundamente los principales atributos de los proyectos que han obtenido máximas distinciones, con el objetivo de comprender el impacto económico que el arte y la arquitectura producen en el negocio del Real Estate.

Para controlar la información, se adaptó una matriz de Pugh, agrupando los siguientes conceptos y criterios:

  1.  Estadísticas descriptivas del desarrollo: Ubicación, año, giro, segmentación de mercado, superficie de construcción, inversión, precio de venta, relación ANR/CUS*, duración, amenidades.
  2. Conceptualización y metodología: Semántica, semiótica, forma, función, atmósferas, sustentabilidad, tecnología.
  3. Evaluación de la firma: Prestigio, premios, experiencia e infraestructura.
  4. Alcances y honorarios: Diseño Conceptual, Anteproyecto, Diseño Ejecutivo, Certificaciones, Supervisión, documentación As-Built.
  5. Colaboraciones: Landscaping, diseño de iluminación, interiorismo, diseño bioclimático, accesibilidad, artistas plásticos, ingenierías, material gráfico, marketing,

 

Producto de dicho análisis, surgieron importantes conclusiones, cuáles, de forma enunciativa, se enlistan a continuación:

 

  1. a) El mercado premium es el segmento que mejor aprecia y paga por una “buena” arquitectura, sin embargo, no acepta los incrementos en la renta anual de edificios antiguos premiados por su diseño, por lo que crecerá la demanda de proyectos para recuperar las fuentes de valor perdido en dichos inmuebles.

 

  1. b) La comparación entre dos proyectos con cualidades similares dentro de un mismo mercado, en los que solo uno recibió la firma de un arquitecto de prestigio, arrojó una diferencia del 14.5% sobre el valor de venta del que no obtuvo dicha distinción. El reconocimiento de mayor importancia es el de Premio Pritzker, seguido por el León de Oro de Venecia, y finalmente las medallas de oro otorgadas por la AIA y por la UIA.

 

  1. c) En términos de absorción y ocupación, se denota una diferencia del 6.7% a favor de los proyectos que cumplen con certificaciones LEED y servicios automatizados.

 

  1. d) Los indicadores de percepción y aceptación de usuarios finales, señalan que la calidad de los materiales es el factor más importante de un complejo, seguido por su identidad y concepto, amenidades, altura y entornos naturales.

 

  1. e) Predomina el incremento en la demanda del desarrollo, cuando se reconocen a interioristas de alto prestigio, seguido por diseñadores de paisaje, artistas plásticos y diseñadores de iluminación.

 

  1. f) El impacto de las firmas con alta infraestructura en la preferencia y eficiencia que tienen durante el desarrollo del proyecto registra una diferencia del 32.1% sobre las de menor tamaño. Así mismo, los complejos que cumplen con las mejores certificaciones tienen la característica de recibir un acompañamiento constante de la firma desde la ejecución de la obra hasta el inicio de operaciones.

 

  1. g) El giro de los edificios que registran una mayor apuesta por el alto diseño es el corporativo, seguido por el comercial, residencial y finalmente el hotelero

 

Gracias a este estudio se han podido identificar, las premisas que resultan vitales para definir un producto inmobiliario exitoso, cumpliendo un correcto balance entre dinero y diseño, superando la constante amenaza que enfrentan las ciudades, al crecer desmesuradamente.

 

Autor: Raúl Reséndiz Barragán / CFO de Uno Consulting

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